El concreto y la niebla
Por qué un material tan duro es el más honesto para construir en un bosque que nunca está seco.
El concreto tiene mala fama en los lugares hermosos. Lo asociamos con la ciudad, con el estacionamiento, con todo lo que vinimos a dejar atrás. Pero en un bosque de niebla, donde la humedad no baja nunca del setenta por ciento, casi todos los demás materiales mienten: la madera se hincha, el acero se oxida, la pintura se descascara en una sola estación.
El concreto, en cambio, envejece como la roca. Se mancha, se cubre de musgo, deja que la nube escriba sobre él. En EDEN lo dejamos crudo, sin sellar, para que el bosque lo reclame poco a poco. A los cinco años, ninguna de las cinco casas se ve igual que el día que se fundió.
Esa es la idea: una arquitectura que no resiste el clima sino que lo recibe. Que entiende que estar dentro de la nube no es un problema que resolver, sino la razón por la que se vino.